Energía Solar
La energía solar es la que se obtiene del sol, normalmente generando calor y/o electricidad. A través de paneles solares las placas fotovoltaicas transforman la luz solar en electricidad, mientras que las placas solares fototérmicas aprovechan la energía del sol para generar calor y las centrales termosolares utilizan la radiación solar para producir vapor y generar electricidad.
Entre las ventajas de la energía solar, además de ser una energía limpia, está el hecho que se puede instalar en zonas donde no llega el tendido eléctrico y que su mantenimiento es sencillo.
La principal desventaja de la energía solar es que depende de la estacionalidad y ubicación geográfica, y que casi siempre es necesaria otra fuente de energía como complemento.
Energía geotérmica
La energía geotérmica es aquella que aprovecha el calor del subsuelo para fines industriales o para obtener agua caliente sanitaria. Su utilización es menor que otras renovables porque requiere condiciones geológicas específicas. Se trata de una inversión a largo plazo pero con su utilización se puede obtener un gran ahorro económico y energético.
Energía eólica
La energía eólica es la que se obtiene del viento. A través de molinos (llamados aerogeneradores), normalmente agrupados en parques eólicos situados en puntos estratégicos, se transforma la energía del viento en energía eléctrica.
La mayor ventaja de este tipo de energía es que es limpia y no genera residuos ni contamina. Sus detractores señalan como desventajas el impacto visual y en aves que ocasionan los parque eólicos.
Energía hidráulica
La energía hidráulica es la que se obtiene de la fuerza de la caída del agua, por ejemplo en un salto de agua natural. La energía se suele generar en centrales hidroeléctricas.
Las ventajas de este tipo de energía son que se trata de un recurso renovable, barato, que permite acumular agua para periodos de escasez y regular los flujos en caso de inundación. Los contras son la importante infraestructura requerida para la construcción de las centrales